El precio de la leche se aleja de las pautas fijadas por el Gobierno

Después de años de reuniones y acuerdos para fijar los precios, el Gobierno parece decidido a sacar el pie del mercado lechero. Es que, según coincidieron varias fuentes de la industria, “el mercado no tiene intervención como antes”. La consecuencia: la leche fluida a precio oficial, $ 1,80 el litro, es un producto imposible de conseguir.

“La leche que compro no baja de 2 pesos con 90 el litro”, relató Alejandro Ponce, que trabaja en una mensajería y tiene 3 hijos, de 12, 6 y 4 años. “En un momento, para ahorrar, compré una marca no muy conocida, que valía lo que decía el Gobierno, $ 1,80 el litro. Pero la abrí y estaba toda cortada, así que decidí volver a una de las marcas grandes”, explicó Ponce.

Su colega, Facundo Sandoval, que tiene hijos de 5 y 2 años, coincidió con esta visión. “En un momento que estaba corto de plata compré una de esas segundas marcas. Pero apenas pude volví a SanCor o Serenísima, que son más caras, pero la calidad no falla”, relató. Los dichos de Ponce y Sandoval y una recorrida de La Nacion por una decena de comercios de Barrio Norte, Recoleta y San Telmo develó dos hechos de las góndolas locales: que el supuesto precio oficial de la leche fijado por el Gobierno a $ 1,80 no se consigue y que ningún sachet baja de $ 2,60 el litro.

Aunque desde el Centro de la Industria Lechera (CIL) afirman que el control oficial sobre las empresas sigue firme, varios hombres de empresa explican la suba de los precios alegando que el control que ejercía sobre el sector el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se flexibilizó. Si bien formalmente todas las empresas aún deben entregar una lista de valores de productos lácteos a Moreno para que éste la apruebe, los consultados coincidieron en que no se controla como en los viejos tiempos el cumplimiento estricto de estos precios.

Al parecer, la idea del secretario de Comercio Interior es que las empresas corrijan los valores y orienten la producción más a ítems de alto valor agregado que a productos masivos, como la leche fluida. Hoy el funcionario se conforma con que una canasta de menos de seis productos, entre ellos la leche común, no sufra fuertes variaciones de precios.

Moreno ya había otorgado en 2008 una pauta de incrementos de precios del 8% para una serie de productos básicos de la canasta alimentaria y autorizó otra suba del 4% a principios de 2009, según fuentes empresariales.

Un dato importante es que para muchos empresarios hacer aumentos significativos es difícil porque, según dicen, el mercado no los convalida. Sostienen que la subas obedecen más al sector comercial antes que a ellos.

Acuerdo vencido
Desde el 31 de diciembre pasado, fecha en que se venció el último acuerdo, no hay convenio en vigencia para la leche. En esa oportunidad se fijó un valor de un peso el litro la materia prima para los tamberos, pero ese valor nunca se cumplió.

Los industriales, por su parte, han cobrado parcialmente un subsidio de 15 centavos por cada litro destinado al mercado interno. Pero el Gobierno sólo les pagó tres meses durante 2008 y les adeuda nueve.

En la otra punta de la cadena, los productores cobran cada vez menos. Sin acuerdo tampoco para este sector, y el anterior de un peso el litro incumplido, los tamberos están en torno de 70 centavos a nivel nacional y con plazos de pago que van de los 60 a los 90 días. Hay también productores por debajo de ese precio. En ese contexto, sostienen que con esos valores no cubren los costos. “Los costos de producción superan el peso por litro de leche”, expresó Guillermo Giannasi, referente de lechería de Federación Agraria Argentina. Recientemente, el Gobierno anunció el pago de un subsidio de 10 centavos el litro que no se abonó todavía. “Aún no se efectivizó”, subrayó Claudio Ersinger, coordinador de la Mesa Nacional de Productores de Leche.

Para complicar las cosas, en el contexto de un mercado internacional deprimido, las empresas señalan que deberían exportar más de un 25% de la producción (fue menos de 20% en 2008) para que el mercado interno esté en equilibrio y no haya más bajas de precios a los tamberos.

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