La ganadería no crece, ni recupera su rentabilidad

El diagnóstico del sector ganadero yucateco es adverso, el cual pese a los estímulos que se les otorga, porque aunque la mayoría que se queja en muchas ocasiones lo hace con influencia política, la verdad es que no hay en la cantidad que solicitan, pero sí hay para satisfacer las más urgentes.
El espíritu emprendedor empresarial y de trabajo del orgulloso pueblo yucateco, se pone de manifiesto en la labor desarrollada por sus ganaderos, nuestros antepasados: abuelos, padres y ahora los descendientes, las generaciones jóvenes que están trabajando con las nuevas tecnologías, Yucatán ha alcanzado un excelente nivel, genético, racial económico y productivo a pesar de la situación crítica por la que atraviesa el campo.
Si nuestra ganadería no crece y al contrario cada día va disminuyendo, igual que su rentabilidad, el principal daño fue y es causado por la falta de crédito a las importaciones de carne de bovino, “nos agarraron sin la suficiente preparación para competir con los ganaderos y la industria de la carne de Estados Unidos. No se trata de impedir las exportaciones de carne de los EEUU, se trata de elevar, evolucionar la manera de producir para que la carne producida en México sea para los mexicanos.
En los años 60 podríamos afirmar que éramos autosuficientes, nuestra población ganadera era aproximadamente de 50 millones de cabezas de ganado y, nuestra población demográfica era casi la misma, hoy nuestro crecimiento demográfico rebasa los 100 millones de habitantes y nuestra población ganadera se considera por los 20 millones de cabezas de ganado, por eso es indispensable la importación de carne.
No voy a repetir los motivos que ponen los dirigentes gremiales y los políticos para justificar las situaciones actuales que estamos viviendo. No hay mexicano que no sepa las razones por las que estamos como estamos en Yucatán tampoco.
Pero retomamos nuestro comentario que es la ganadería, en primer lugar tenemos que resolver el problema financiero, porque sin créditos la ganadería seguirá estancada y con pronósticos de retroceso. Los activos de muchos ganaderos están en poder del Fondo Bancario de Protección al Ahorro, instancia que debe privilegiar que el verdadero productor recupere sus activos.
A la banca comercial definitivamente ya no le interesa financiar al campo, y la banca de desarrollo pone condiciones similares a la banca privada para conceder créditos, creándose un círculo vicioso que en nada beneficia a los productores.
La muy trillada frase “trabajaremos para los que menos tienen o la que ya nos fastidiamos de escuchar a través de los medios de información que dicen: este año se destinará los recursos que jamás en la historia se han destinado para la producción del campo” o la de los dirigentes gremiales “no nos proporcionaron los apoyos que hemos solicitado, por eso estamos paralizados.
¿Quiénes tienen la razón? ¿Quiénes son los responsables? Los gobiernos federal y estatales han destinado cantidades estratosféricas para apoyar directamente a los ganaderos como ha sido en el marco de la Alianza para el Campo que se establecerán 22 programas para fomentar las actividades agropecuarias.
En el mes de enero de 1992, el Dr. Gustavo Reta Petterson, subsecretario de Ganadería de la entonces SARH, informó al poner en marcha los trabajos de la Trigésima Asamblea Ordinaria de la Asociación Mexicana de Criadores de Ganado Cebú, en Tampico, Tamps., que el presupuesto para ese año era de 13 mil millones de pesos, para el programa Canje de Sementales. Al pasar los años los programas han cambiado de nombre, Ganado Mejor, Mejoramiento Genético, pero sus presupuestos han sido, si los contemplamos desde 1992 hasta el presente 2009, estratosféricos, 17 años creando programas, entre los que recordamos: Programa de Apoyos Financieros al Sector Ganadero y Pesquero (FINAPE), Fomento de Mejoramiento Genético de Ganado, Programa de Fertirrigación, Programa de Establecimiento de Praderas, Programa Lechero, Programa Emergente de Sequías, Canje de Vaquillas, Kilo por Kilo, etc., etc., a estos presupuestos hoy que agregarle los que los gobiernos de los Estados han destinado, siempre dirigidos para la ganadería.
Nuestra experiencia y conocimiento en la ganadería, no es obra de la casualidad, tenemos los más amplios conocimientos en genética, como ganaderos producimos más de 100 campeones nacionales iniciando las exportaciones de ganado de registro a los Estados Unidos y abrimos el mercado centroamericano, obtuvimos para Yucatán los primeros campeones nacionales de la gran historia que tenemos ahora.
Como dirigente desde el año de 1974 hasta 1990, fui presidente de la Unión Ganadera Regional de Yucatán (UGRY) creamos la exposición ganadera Xmatkuil, Yucatán, organizamos a los 15,000 (quince mil) pequeños ganaderos que estaban en la jurisdicción de la UGRY, apoyamos la creación de las Ferias de Ticul, Izamal, Tunkás, Tzucacab, Buctzotz, Progreso y otros.
Coordinamos directamente las campañas sanitarias de la garrapata, derriengue, brucelosis, tuberculosis y la del gusano barrenador, que dicha campaña no sólo fue para los ganaderos sino para todos los animales de sangre caliente, protegiendo a nuestra fauna silvestre, llegamos hasta los lugares más apartados del Estado, muchos han de recordar a los avionetas que tiraban cajas que contenían moscas estériles que era la manera la manera de combatir a la mosca que producía el gusano barrenador, que le causaba grandes pérdidas económicas a los ganaderos. Es importante señalar que estas campañas no le costaron cantidad alguna a los socios de las Uniones Ganaderas de Yucatán.
Cabe señalar que el éxito que se obtuvo en la campaña contra el gusano barrenador es que la dirección estuvo en la oficina de la Presidencia de la UGRY, había una perfecta comunicación entre los directivos de las asociaciones locales y los funcionarios de dicha campaña que la conformaban la Comisión México-Americana.
Si los recursos que se han establecido “para los pequeños ganaderos les hubieran llegado, éstos pequeños ya fueran grandes, hubieran crecido y los grandes estuvieran bien cimentado y tuviéramos una ganadería como la mejor del mundo.
¿Pregunta obligada?: ¿Quiénes son los culpables, los ganaderos, los dirigentes o los funcionarios responsables de las políticas públicas agropecuarias? ¿Ustedes, qué opinan?

Leave a Reply

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.