Una plaga de conejos daña las cosechas de siete municipios del Camp de Morvedre
La comarca del Camp de Morvedre registra más de 50 conejos de campo por hectárea. Se trata de una amenaza para siete de los municipios citrícolas de la zona. Y es que estos roedores han encontrado en los campos de naranjos un refugio perfecto para sobrevivir al ataque de los cazadores.
Las razones que les han llevado aquí son obvias. Primero, no hay ninguna amenaza por capturas, ya que entre los huertos los cazadores tienen prohibida la caza. Segunda, aquí encuentran la herramienta perfecta para afilarse los dientes e impedir su crecimiento, la corteza de los árboles.
Pero lo que pueda parecer algo muy inocente se convierte en una pesadilla para el agricultor. Y es que cuando estos animales encuentran un objetivo con el cual poder prolongar la vida de sus dientes, acaban matando al árbol. Las repercusiones son fatales si las víctimas son los plantones en crecimiento, pues tal y como han advertido los expertos, cuando se les daña toda la periferia del cultivo, la savia del mismo no circula adecuadamente y acaba muriendo sin posibilidad de recuperación.
Cuando se trata de árboles adultos ya no es únicamente la pérdida del árbol, sino también el tiempo y el dinero que se ha invertido con su vida.
El otro juguete preferido de los conejos en estos campos citrícolas son las gomas del riego por goteo, muchas de las cuales se tienen que cambiar varias veces por haber sido usadas como afiladores.
Normas de caza
En la comarca, los municipios más afectados son Alfara d’Algímia, Benavites, Gilet, Quart de les Valls, Sagunto, Faura y Torres Torres.
Una vez determinados estos municipios como zonas críticas se ha establecido el Plan para el Control de las Poblaciones de Conejos que parte de un acuerdo firmado por la Conselleria de Agricultura y del departamento autonómico de Medio Ambiente. Esta iniciativa recoge las medidas diseñadas para hacer frente a la situación creada por el aumento de población de estos animales.
Así pues, según este acuerdo, la Conselleria, tras detectar y delimitar estos espacios, procederá a dictar medidas cinegéticas, es decir, de permiso de caza. Esto conllevará el ajuste automático de los planes técnicos de captura de los cotos. Asimismo, se endurecerá la persecución policial de los movimientos no autorizados de ejemplares y se requerirá a diferentes organismos de la provincia de Cuenca para que en el ámbito de sus competencias actúen en las zonas que sirven de hábitat y refugio a conejos.
Por otra parte, la Conselleria ha creado unas brigadas especiales, junto con cazadores de la Federación de Caza, designados por ellos mismos, que controlarán y coordinarán las actuaciones sobre el territorio afectado. Entres sus funciones se encuentra la intervención sobre la vegetación y el hábitat para reducir la supervivencia de los conejos.
