Maíz transgénico, cosecha sin dogmas
¿Sin maíz no hay país? El maíz transgénico puede ser una salida para enfrentar la crisis alimentaria, siempre y cuando se acompañe de infraestructura y reglas claras
Cuestiones de fe, no. Hoy, México cosecha 21 millones de toneladas al año. Sin embargo, para ser autosuficiente requiere de 30 millones. Eso lo orilla a importar 10 millones de toneladas desde EU. Así, detrás de los números se asoma la urgencia por tomar decisiones, sin doctrinas de por medio, que resuelvan el difícil problema de una nación que no se basta por sí misma, publica El Semanario en su edición impresa que comienza a circular hoy.
El reloj está caminando. El pasado 24 de mayo terminó el plazo para que se emitieran las recomendaciones al anteproyecto gubernamental del Régimen Especial para la Protección del Maíz (REPM), que se concibe como el último candado para que México pueda experimentar con el cultivo de maíz transgénico. Para fines de junio se espera su publicación en el Diario Oficial, lo que abrirá la puerta para su producción. La cuenta regresiva ha comenzado.
Por lo pronto, con una crisis alimentaria mundial que apalea a los países más pobres como los de América Latina, y con la inminente celebración de la Cumbre de Alimentos que está por celebrarse en los primeros días de junio en la ciudad de Roma, Italia, este país busca romper con sus propios dogmas y, sobre todo, enfrentar un agrio debate, similar al que se vive con la Reforma de Pemex, en un sector multifacético: el campo.
